Cuando los odios son más fuertes que el cáracter
Recientemente conversé vía "Telegram" con un conocido de Salvatexas. Nada grandioso en realidad, ni siquiera una charla del tipo emotivo, "Por los Viejos Tiempos", pero sí con cierta madurez. No tendré el mal gusto de decir la opinión del indiciado, opinión que no comparto a pesar de todo, pero sus blancos favoritos fueron, primero, mi colega del Inframundo Metalero, y luego, Vicente Corona y Luis Elizondo. Personas con las que la gente ha asumido que yo tengo un odio profundo hacia ellos y sinceramente se necesita mucha pasión para odiar... y razones no me faltarían, soy sincero, pero nadie me obligó a hacerme amigo de ellos en su momento. Así que se debe pagar el precio.
Como dice Keith Richards, "Hablar es Fácil". La lengua no tiene hueso y decirlo a través de un blog resulta funcionalmente cobarde. Podría retomar el génesis de mi guerra contra "El Cráneo" (al que irónicamente pertenecí en sus inicios pero con otro nombre) pero se convertiría en una especie de obsesión no superada, treinta y tantos años después de eso. Sin embargo creo que quienes no han superado eso son precisamente muchos de los que, hasta el día de hoy, me siguen odiando. Comenzaré, sin embargo, por Vicente Corona, quien se ha autodenominado como "El Músico que trajo el Blues a Salvatexas", lo cual es mentira, y él lo sabe.
Mi problema básico con Vicente no es el hecho de que él quiera tocar y promover los Blues (que es como se debe definir a ese estilo, Los Blues), por mí puede hasta hacer una estatua de él mismo si gusta, mi problema ni siquiera es si él sabe o no más de los Blues que yo, que tampoco es verdad, pero creo que a Vicente la hicieron falta la mayéutica y la dialéctica del tema para poder erigirse como el Mecenas de los Blues en una ciudad agrícola que se ha destacado, por años, en ser una ciudad de peso comercial medio (sin turismo siquiera) y cuya mejor cultura musical es la música de tecno bandas de San Nicolás de los Agustinos, Santo Tomás Huatzindeo y Maravatío del Encinal. A Vicente le faltó entender por qué los Blues son los Blues y no solo apoyar la tesis de que los Blues son el resultado de una raza oprimida, en un país que ni siquiera ha visitado, y si ya lo visitó desde luego que no se encontró a esa raza oprimida sino a una burguesía de Afro-Americanos que resultaron más arrogantes que los sajones que los oprimían.
A Vicente se le ocurrió ser narcisista cuando la que entonces era mi novia, hoy esposa, lo saludó a través de su página del "Salva-Blues" y al médico se le ocurrió acusarme con ella de que yo lo había llamado "Piojo Resucitado" y, es cierto, lo hice. Sinceramente no me da la gana disculparme ni explicar por qué lo hice pero su reacción con mi cara mitad fue cómica. Ella maneja todos mis asuntos desde que estamos juntos y aparte de acusarme como niño baboso con ella, le aclaró: "¡Se llama Rafael!", en virtud de que ella me llama "Toni", por Tonatiuh. Se puede ser idiota pero no cuando se supone que eres un Médico Veterinario, según tú respetado, y, además, el Mecenas de los Blues, de acuerdo a ti mismo. Vicente y yo fuimos a la misma secundaria y su patalea de niño pendejo le hizo olvidar que, es cierto, mi nombre completo es Rafael Tonatiuh. Pataleta que, dicho sea de paso, no la hizo ni en la adolescencia ni de treintañero siquiera, el caballero ya superaba en ese entonces, como yo, los cincuenta años de edad. Resulta muy cómico que una joven cercana a los treinta tuviera más sentido común que él.
No, mi problema ni siquiera es si Vicente tiene o no un festival de blues, o jazz, o gospel, o lo que carajos se le pegue la gana, mi problema es que a Vicente le faltaron las bases para tomar esa identidad. A Vicente lo inflaron primero los renegados de la generación (Pola López, Serrano, Chavando y otros más) y luego él escaló a esferas más refinadas y se empezó a codear con la (supuesta) clase alta del pueblo y asumió que ya encajaba en ella pero, oh amigo, el dinero no te hace de clase, el dinero solamente te dará dinero y hay una gran diferencia en la línea de muchos paradigmas que asientan que una persona tiene o no clase. En Salvatexas hay muy poca gente con clase y la mayoría ni siquiera son de la cabecera, pero la luz tiende a deslumbrar a la polilla y eso le ocurrió a Vicente. Vicente no es Bluesista, es alguien que se disfraza de Bluesista, cuyo esnobismo le hace aferrarse a tal idea. Agregando, la primer persona que introdujo los Blues a Salvatexas ni siquiera fui yo, que lo toco desde mucho antes que Vicente, fue el Maestro Jesús Cornejo con su orquesta, en la década de 1960 y luego Jorge y Miguel Ángel Camarena lo refinaron. En la década siguiente solamente Miguel Ángel Camarena siguió tocando Rock y Blues y el los años ochenta tendió a la baja hasta que, en los noventas, aparecimos "Crash Fuego Blanco!" y "El Cráneo". Vicente no debería tratar de pisotear esos méritos. Ese es mi problema con Vicente, que es un sujeto muy "Poser".
Me debería brincar al nefasto Luis "Perico" Elizondo pero también quiero dejar algunas cosas claras con él. Si en Salvatexas existe una persona realmente mierda, esa persona es Luis Elizondo. Alguien capaz de palmearte la espalda y en un segundo apuñalarte. Un sujeto acomplejado y con un gran resentimiento hacia todos los demás. El "Señor" se da el lujo de extender historias falsas sobre la gente y tratar de utilizar a quienes lo apoyan y además trata de echarte a andar a sus escuderos para que te amenacen si te expresas mal de él (chinguen a su madre, por cierto). El sentido común me ha hecho evitar en lo posible caer en la tentación de publicar las demasiadas acusaciones de sus alumnas que se dicen "acosadas" por él y que se han ingeniado para hacérmelas llegar. Legalmente, lanzar tales acusaciones a la ligera implica la obligación de demostrarlas y yo no tengo manera, ni ganas, de hacerlo. Si el "Señor" tiene un poco de consciencia, debería dejar de abrir tanto el hocico atacando a los demás a sus espaldas, porque ni agallas tiene para hacerlo sólo y de frente, y de paso recordar que tiene familia a la que debería respetar y hacer respetar.
Y viene la parte complicada. Comenzaré por el "Salva-Rock Fest" (¡qué originales!) de 2019 al que tramposamente nos hicieron creer que nosotros, Vassy Courtes, participaríamos como invitados especiales. Tal invitación fue un anzuelo para que yo diera mi opinión sobre el Rock de Salvatexas, y no me desdigo de lo que dije ahí, pero eventualmente me fueron dejando de lado después de que nosotros cancelamos algunas actuaciones para acudir allá. Tras el fiasco, mi manager en ese entonces, Lucio Usobiaga (QEPD), me ordenó cortar todo nexo y lazos con Salvatexas, cosa que decidí cumplir tras dos semanas de mucho pensarlo. Y aquí entra en juego una chica llamada Isa Uribe, o algo así, que, después de quejarse amargamente conmigo de mi amigo del inframundo gótico, se hizo muy amiga de él. Yo no sabía eso, y ni tenía por qué saberlo, pero coincidió con el momento en que tuve que cortar relaciones con Salvatexas, por culpa del festival citado, y cuando le hice saber a esa niña que cancelaba todo trato para actuar en su negocio, en seguida me acusó con mi colega. Es decir, siendo personas adultas que resolvemos directamente todo asunto, ella quiso intimidarme con mi colega.
El problema ideológico con él no es ni de egos siquiera, es por la forma en que yo soy, nada fácil acepto, pero de frente y él es exactamente igual. Ambos creemos en el arte, la cultura y la perfección y ambos tenemos una boca bastante suelta y muchas veces bastante mezquina. Ambos creemos, y con justa razón, que hemos hecho bastante por poner el nombre del pueblo en alto y mucha gente se obstina en tirarnos mierda. Él y yo sufrimos del mismo problema y desde luego que muchos nos odian a los dos porque, como las luciérnagas, brillamos sobre los sapos. Personalmente a mí sí me dolió que él se haya vuelto a enojar conmigo, y acepto mi parte de culpa, pero es verdad que también debo cuidar mi propia dignidad después de que, por casi diez años, en Salvatexas trataron de pisotearme. A mí me gusta la música que él hace, sabe bastante de música y tiene mucho talento. Si soy o no correspondido por él, sinceramente no me preocupa mucho porque cada uno tenemos nuestros propios gustos. Mi colega metalero podrá ser un cabrón bien hecho si ustedes quieren pero él tiene más honestidad en una uña que muchos Salvaterrestres juntos. Aunque él no tenga precisamente mucha razón en odiarme. Cosa que tampoco me tiene sin dormir o comer, aclaro.
Pero sí voy a dejarle claro también a mi colega que, si bien es cierto que mis palabras en privado con Omar Jacobo sobre Alfredo Flores, Miguel Villagómez, Ulises Camarena y el propio Omar fueron bastante ofensivas, y no me arrepiento mucho, también es verdad que, como hombre, Omar debió mantener esa carta en privado y aguantarse como buen ganador en ese momento. Ellos contaron con muchos amigos de borrachera para odiarme en equipo y se constituyeron como un ejército "Anti-Tona" que solía pitorrearse de mí en cualquier oportunidad y me bautizaron como "Traumatiuh", "Pentatiuh" (por la escala pentatónica) y otros lindos nombres por el simple hecho de que Jacobo nunca jugó con honor tratándose de música ni de amistad pero les hizo creer a ellos que yo era el enemigo a vencer. Y mi colega deber recordar que yo les hice pelea solo, desde mi propia trinchera, porque ni siquiera Polo Carranza, César Carreño ni Luz María Troche hicieron causa a mi favor. Ellos fueron TODOS contra mí y yo fui SOLO contra todos y esa, amigos míos, es una gran diferencia. La razón básica de mi pleito inició en el momento en que Omar Jacobo comenzó a boicotearme en 1993 y de eso nadie se acuerda.
Sí es cierto, yo soy bastante voluble, lo reconozco. Es cierto, me fascina tocar la escala pentatónica en una guitarra Strat con el selector en la pastilla de agudos y es cierto, soy un hocicón pero siempre he dado la cara y hasta el día de hoy he sido el único en darles un lugar de reconocimiento tanto al Cráneo como al colega del inframundo y en eso yo quedo con una gran ventaja moral sobre todos ellos. Especial reconocimiento a Carlitos Gómez y al también excelente guitarrista Darío, quienes, mal que bien, siempre me han mostrado mucho respeto, que yo les retribuyo.
Cierto, no soy precisamente alguien muy amable pero, fue el conocido con el que tuve la charla quien me hizo reflexionar sobre ese odio que muchos les tienen a ellos (al parecer yo no era al único que odiaba la gente) y que sinceramente ellos mismos generan. Me pareció triste que mi conocido se diera valor de desahogarse conmigo de algo que él debería resolver con ellos pero sería bueno que, con respecto a mí, todos termináramos de aferrarnos a las pendejadas del pasado y vivir bien el "Ahora". En fin, ni confirmo ni me desmiento. Lo que he dicho lo he dicho y qué carajos.
Es cuanto
Messy Blues