jueves, 9 de junio de 2016

La Quimera Azúl y Amarilla

Los hermosos castillos de naipes sobre una superficie de tela (o: el PAN dice estar de regreso)

Cuando yo era escuincle y me regañaban por algo en lo que yo insistía que no había hecho -pero que sí había hecho-, repentinamente me traicionaba con un argumento inspirado por la soberbia infantil. Decía, por ejemplo "Bueno pero lo arreglé, no?" y en seguida venía el: "Ah, ya ves cómo sí fuiste tú?". Obviamente había un regaño y/o castigo tras la confesión lanzada y todo eso, por lo que mi orgullo herido tardaba en aceptar muchas cosas. Eso sucede hoy con Ricardo Anaya, presidente del partido Acción Nacional con su aventurada, loca y bastante ligera declaración de "El PAN está de regreso". A donde había ido el PAN? pregúntome yo aunque, claro, Anaya se refería al círculo de poder del que apenas llevan saboreando 16 nóveles años comparados con los ochenta y tantos del dinosáurico PRI. Anaya insistió luego pues en que "El PAN está de regreso" porque sin darse cuenta asumió una caída estrepitosa de su partido coincidente con la antipatía general que comenzó a tener Felipe Calderón en el 2008 (bondad graciosa, a dos años apenas del inicio de su gestión), caída que derivó de las mal calculadas guerras mediáticas que el partido conservador suele jugarse cuando no tienen la experiencia del Yunque o de Antonio Solá, que son los expertos en guerras sucias plenas de calumnias y creación de rumores para desgastar al enemigo (y en esto de la grilla todo el mundo es enemigo de todo el mundo) y, como era mi caso cuando yo tenía 6 ó 7, el orgullo traicionó al presidente del PAN para lanzarse con su declaración mencionada al alimón con su perorata y su catálogo de triunfalismos y descalificaciones que, de no haber salido de su no ronco pecho, le habrían provocado algún mal generado por la frustración.

Ricardo Anaya y J. Carlos Romero Hicks
Personalmente me da igual si el PRI o el PAN ganan o pierden, lo que resulta sorprendente es observar lo pésimos que son los panistas para ganar o perder. En serio, cuando pierden los del PAN impugnan, realizan marchas, manejan sus influencias para colocar en puestos importantes a sus candidatos perdedores, fabrican injusticias y crean campañas de desprestigio. Cuando ganan se pone a hacer el "Lero lero te gané!" de una manera poco esperada en un partido político que antaño se destacó por su seriedad y compostura. Al Sr Anaya le ganó la soberbia y no pudo resistirse a llamar "Cobarde" a su eterno enemigo, aquel que se dice es tan populista que llevaría a México a ser una versión barata de la Venezuela chavista. El Sr Anaya no pudo resistir lanzar sus dardos de ganador y, realizando su efecto tenaza en juego con su comparsa Agustín Basave (líder del PRD) se fue con toda su artillería contra un Manlio Fabio Beltrones, del PRI, que curiosamente tuvo una reacción más digna y a la altura de lo que muchos habríamos esperado. Como ya dije alguna vez, a mí me caen gordos todos pero al Sr Beltrones se le reconoce que supo enfrentarse al acorralamiento perpetrado involuntariamente por un Joaquín López Dóriga que, por cierto, demostró más morbo que ética profesional al tratar de convertir su programa en un espectáculo de dimes y diretes. "No le vas a contestar?", le decía a Beltrones cada vez que Anaya lanzaba sus embates.

Algo que Anaya dejó muy evidente fue lo muy personal que ha hecho este asunto de recuperar el poder que perdieron en 2012 ante Enrique Peña Nieto. No puede perdonarlo porque los panistas en común llegaron a creer que conservarían el poder por mucho mas tiempo. Creyeron que el romance Fox-Pueblo de aquel lejano año 2000 podría mantener cierta llama de "Mito Social" en las mentes de un pueblo que para los panistas solo estaba compuesto de doñas telenoveleras y dones de partido de fútbol. Es obvio que todos los partidos enfocan más su labor al clientelismo como negocio y poder pero el PAN es el menos dispuesto a perderlo y para ejemplo algunos botones: cuando el PRI perdió la presidencia en el 2000, solo se replegó y se encargó de reestructurarse. Enrique Jackson que jugaba como segundo de Francisco Labastida fue el gran bocón de aquella campaña pero cuando Vicente Fox obtuvo el triunfo supo hacer mutis y reservarse al papel que había ganado -no digamos que con buen desempeño pero al menos se puso a trabajar-. Ciertamente el PRI podrá ser todo lo que los panistas le acusen de ser pero por encima de estos el PRI tiene algo que ninguno de todos los demás partidos van a tener: CLASE.

Así y todo tanto en el PRI como en el PAN y el PRD hay delincuentes y santos, lo malo para el PAN es que por ahora son los elementos inexpertos y poco preparados los que lo representan. El PAN siempre ha manejado sus juegos detrás de las cámaras disfrazándose de Mesias Salvadores de la Democracia sin citar, desde luego, sus jugadas sistemáticas como el siniestro Plan Manzana Azúl (aquel que pretendía adoctrinar a la gente de comunidades, cabeceras municipales y metrópolis del país a base de la manipulación de los programas sociales y, de poderse, el terror psicológico) entre otros proyectos secretos que inmiscuían incluso organizaciones como MURO y El Yunque, todos destinados al control del pueblo por parte del gobierno (y que pretendían inmiscuir a la iniciativa privada con su torcido concepto de neoliberalismo). Al Sr Anaya le falla la memoria tanto histórica como la lógica y pretende hacernos creer que él no sabe nada de las guerras que su partido estiló tanto en 2006 como en 2012. Como ya dije una vez, se adelantan a la que harán en 2018 tratando de dejar a su partido como el gran héroe que lucha por la democracia y el bien del pueblo y no hay nada mas lejano de la verdad.

Cuando en 2004 trataron de desaforar a AMLO, hasta Gabriela Cuevas y Federico Döring -de lo mas nefasto del PAN, por cierto- se dieron a la tarea de querer desinflar el creciente poder político que el tabasqueño estaba adquiriendo (cuando querían pagar su fianza para hacerlo quedar mal). Mencioné hace poco la entrevista con Adela en la que Fox reconoció que "estuvo mal lo del desafuero, de todos modos perdió y fue mi segunda victoria", tales demostraciones de cinismo solo han salido de Acción Nacional en todo lo que va de la historia política de nuestro país (sin apologizar al PRI que han hecho lo suyo en esto de malas entrañas). Pero lo que sí ha sido el galimatías del PAN es la pérdida del estado de derecho en el país, el nivel de educación oficial y el control de la economía en conjunto. Gústenos o no, Enrique Peña Nieto recibió un país minado con dinamita en todo sentido y de hecho el milagro de la no devaluación se debía a trucos financieros manejados por los mejores consejeros del gobierno de Calderón, era obvio que el nuevo gobierno no podía sostener un estallido inflacionario con cifras de mentiras. También olvida Anaya que ellos han sido los únicos que como gobierno se confrontan con la gente, se imponen como poder y lanzan declaraciones que quieren minimizar consecuencias desastrosas.

El PRD luego entonces fue un partido que alcanzó a ser la segunda fuerza política en el 2006... gracias a AMLO. Aunque ciertamente el tabasqueño perdió el piso, los perredistas dieron muestras de falta de destreza y experiencia permitiendo su propia caída a partir de ese año y eventualmente se volvieron un partido bastante tibio y gris que comenzó a ser más clientelar que el propio PAN. Precisamente el presidente de este partido es el peor en este montaje con una actitud tan lambiscona como de segundo a bordo cayendo en el "club de los elogios mutuos" con Anaya. Precisamente al presidente del PAN se le olvida que la fuerza que le dio presencia nacional al PRD fue la de los maestros del CNTE, a quienes acusó, junto con AMLO, de cobardes. De los tres títeres en el show de López Dóriga, Basave fue el que peor quedó.

Definitivamente no tengo por qué defender al PRI ni a Enrique Peña Nieto pero también queda patente que ese partido se ha distinguido por saber perder (2000) y por saber ganar (2012) tomando en cuenta que, ya obtenida la victoria, se comportaron con todo respeto a sus contrincantes perdedores, incluso hacia AMLO que no ha dejado de estar pegándoles en las rodillas, por cierto. A este punto cabe reconocer que del PAN el único que, por muy mal que pueda caerme, se ha comportado con mucha compostura ha sido el odioso de Felipe Calderón ya que ni siquiera en su campaña lanzó ninguna clase de acusaciones o descalificaciones personales hacia NADIE y tampoco lo hizo mientras fue presidente. El señor podrá ser todo lo malo que podamos acusarlo pero de que tuvo categoría hacia sus opositores, la tuvo. En el caso del Revolucionario Institucional pasa lo mismo, podrán cargar con todo el peso histórico de Tlatelolco 68 y la Normal 71 (entre otras) pero hasta el momento se han cuidado de no denostar al enemigo, cosa que hace de Ricardo Anaya un vil argüendero politiquero y patriotero.


Dice Anaya que Andrés Manuel López Obrador es "Un cobarde" basado en el hecho de que no aceptó la invitación de Joaquín pero si algo se le va a reconocer al tabasqueño es que, teatrero, populista y todo, tiene al menos bastante mas dignidad que a la que el señor Anaya podría aspirar.

Está bien si el PAN necesita una alianza contranatura con el PRD y también está bien que gane (así quemarán todas sus posibles naves) pero definitivamente se necesita mucha calidad y ética de político para demostrar que se ha ganado para bien y con la razón de respaldo, cosa que está lejos de poder presumir el partido conservador. Peor aún el partido de izquierda que solo ha sabido hacer comparsa de aquel otro. En ese sentido, y pese a que sí lograron acorralarlo, Manlio Fabio Beltrones supo recibir los knock outs que Anaya trató de lanzarle.

Es cuanto

Messy Blues

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