jueves, 28 de junio de 2018

Cuando se Acaba la Cornucopia

No sé si me alegra que prometa el de izquierda pero sí que me alegra que no prometen los de siempre

Tratando de evitar el colgarme al jalón popular, una probable, mucho, victoria de Andrés Manuel López Obrador, y basado en aquello de "No hay que adelantar vísperas", me vino a la mente un panorama un poco menos humilde y asumiendo que no será que gane la izquierda sino que en realidad pierda el "Status Quo" de la política tradicional en un país que ya ha probado el fracaso de todos los sistemas, centrales y de derechas y que ahora se ha sumido en una total anarquía en la que, irónicamente, sólo han podido controlar su administración los sitios gobernados por centro izquierda e izquierda de fondo. Confieso al amable lector que en el fondo deseo tanto como muchos en el país que sea el líder de MORENA el que tome la estafeta sabiendo que no debemos esperar una varita mágica sino mucho trabajo duro. Es como aquel Winston Churchill en la segunda guerra mundial: "Sólo tengo para Inglaterra Sangre Sudor y Lágrimas" y puso a trabajar a todo el Reino Unido para vencer a los nazis. Cosa maravillosa el trabajo en equipo, Inglaterra le metió palos a los nazis y ganó la guerra.

Pero esta contienda no se resume únicamente a la victoria de la izquierda, se enfoca, y mucho, a la caída de un sistema viciado y sujeto a intereses de partido. Muestra esta contienda la farsa de un partido que duró muchos años en el poder y llevó a México a la bancarrota, lo colocó como el traspatio de un país que ya no quiere saber nada del mismo (los Estados Unidos de Donald Trump) y lo devaluó en varios sentidos como participante del escenario mundial. El PRI convirtió a México en un bufón que, si con mucho honor, era apreciado como un holgazán de sombrero durmiendo bajo un cactus y en el mejor de los casos como un sombrerudo bigotón tomando tequila y comiendo burritos (o tacos). Defender el peso como un perro fue un drámatico capítulo digno del Óscar en 1982 en su último informe de gobierno siendo aún presidente uno de los peores, José López Portillo. Luis Echeverría no fue mejor que él ya que Don Luis ha sido quien más se ha mofado de México desde su torpe proceder en Tlatelolco 68 y la Normal 71 y su cumbianchera presencia diplomática viajando en guayaberas y despreciando íntimamente a lo que él llamaba "barriada" a la que solía ofrecer cumplidos bendiciendo políticamente los sindicatos y uniones campesinas que, en el fondo, aborrecía. Es cierto que el PRI tuvo algunos brotes de buenos políticos y lo es también que la educación en su momento (1976 a 1986) fue de las mejores a nivel mundial, como lo es el modelo de energía y la administración de las producciones del campo y el mar pero fueron todas un espejismo quebradizo que le estalló en las manos al más bisoño del grupo, Miguel de la Madrid, quien también tuvo la desgracia de enfrentar la tragedia en todo sentido del trístemente célebre terremoto de 1985, misma que dejó evidente la podredumbre de las prevendas políticas beneficiando a ciertos privilegiados grupos anexos al poder en turno. Aunque muchos no se ponen de acuerdo, es probable que Ernesto Zedillo haya logrado en lo posible estabilizar la impredecible moneda mexicana pero el caballero ya cargaba con el estigma de la duda que dejó el artero asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta, quien era el candidato a la presidencia de México en 1994 y a quien, por dicho asesinato, Zedillo pasó a reemplazar. Otro estigma son las dubitativas elecciones de 1988 en las que Cuauhtémoc Cárdenas "perdió" ante Carlos Salinas de Gortari después de una casual caída de sistema de conteos.

En ese rango desde 1982 a 1994, doce años, el PRI ya no fue capaz de cubrir la invasión de gusanos en su manzana y el advenimiento del movimiento zapatista con otro personaje igual de ridículo, el Sub Comandante Marcos, hizo que el árbol comenzara a tambalearse cada vez más. Lo anterior y el crecimiento de la generación nacida durante los años 70's motivaron que la figura imperial del presidencialismo priísta comenzara a desdibujarse ante un populismo bien manejado como fue el de Vicente Fox como gobernador de Guanajuato. Aquí es donde comienza el punto de quiebre ya que si el PRI estaba manejado por pseudomasones (los que gobernaron u ocuparon algún puesto clave nunca lograron pasar del grado 14), el PAN que ya había logrado un poder importante habían sido ungidos por los círculos conservadores y religiosos de su partido. La existencia del Yunque es algo que no sólo se probó sino que además fue aceptada por los yunquistas mismos. Este grupo de extrema derecha logró crear la idea de que México había sido despojado de sus valores y tomaron a la gente pobre de estandarte mientras sus élites se pitorreaban de lo lindo en sus reuniones en algún lugar remoto de la Europa meridional. Cierto es que este grupo de poder fue el que más trabajó en pactos de conveniencia con algunos grupos empresariales casi todos encabezados por personas de nacionalidades judía, libanesa, española e incluso norteamericana y los pocos mexicanos en esos grupos eran hijos o nietos suyos nacidos en el país. Acción Nacional fue por mucho la mejor oposición del PRI durante los años 50´s, 60's, 70´s y 80's en manos de políticos honorables, como Manuel Clouthier, Pablo Madero y Gómez Morín entre otros pero su núcleo fue usurpado e invadido por las que habían comenzado como minorías provenientes de intereses de derecha corporativa.

Ante los dos protagonistas clásicos desde aquellos buenos ayeres surge un tercero en discordia encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo bajo la bandera del "Frente Cardenista de reconstrucción nacional. Eventualmente este movimiento se convirtió en el que sería el tercer partido fuerte en el país, el PRD (Partido de la Revolución Democrática) que alojaba una gran mayoría de ex militantes del PRI y muchos anexos disidentes de la "Liga comunista 23 de septiembre" y este punto es probablemente lo que haga un tanto controvertido el surgimiento del movimiento FCRN ya que hasta ahora se ha sostenido que tanto Jesús Ortega como Jesús Zambrano fueron parte agresiva de la liga comunista así como Marcos Rascón (hoy candidato por la gubernatura de la Ciudad de México). Lo cierto es que irónicamente Cárdenas, Muñoz Ledo y López Obrador nunca comulgaron del todo con los ex integrantes de la liga, de ahí los futuros quiebres dentro del PRD.

Pero el régimen de Fox fue probablemente el más cándido y en cierto modo circense de todos ya que, en su ímpetu por querer demostrar su democracia, Vicente Fox se exhibió así mismo de una manera moralmente ambigua y aunque se enfocó, y lo hizo bien, en la economía, su perfil diplomático y su comportamiento como funcionario fueron más dignos de un Reality Show que de un Presidente de la República. A la historia pasó aquello de "Comes y te vas" tratando de humillar a Fidel Castro en el afán de no granjearse la antipatía del nefasto George W Bush durante una cumbre política celebrada en México. Probablememente Fox se había ganado muchas simpatías en campaña pero como presidente ha sido uno de los peor evaluados. Calderón por su parte hizo que la caja de Pandora quedara al descubierto al ser abiertamente apoyado por El Yunque, El MURO y Los Tecos, todos de ultraderecha, y por haber gobernado privilegiando a los empresarios de los grupos que en su momento impulsaron a Fox. En este caso igual la economía tardó en caer pero también es verdad que Calderón la mantuvo a flote a base de medios artificiales, cosa que le estalló en las manos al cándido Enrique Peña Nieto. Y Peña Nieto a su vez protagonizó la debacle de la figura presidencial, la convirtió en un personaje de bodevil y la llevó a terrenos del ridículo que al menos Fox trató de no evidenciar. Peña Nieto realmente tuvo muchos más aciertos que Fox pero también tuvo muchos más enemigos que este y la persecución por parte del PAN derivó en asuntos como "La casa blanca" y los "43 de Ayotzinapa" en los que gente financiada por Acción Nacional azuzaba a grupos de choque para crear campañas. Poco le ayudó al actual presidente su débil habilidad cultural y fue de un error tras otros tratando de complacer a quienes lo atacaban. Pero los grupos detrás del señor Peña Nieto también motivaron otras alianzas y desalianzas y al final se enfrentó a una asociación "Contranatura" entre un partido debilitado de izquierda, PRD, y el clásico de oposición, PAN quienes impulsados por un advenedizo como Ricardo Anaya moldearon planes por etapas partiendo de su "Pacto por México" hasta la "Coalición Por México al Frente" en el que Anaya incluyó a los personajes más mediocres en términos de cultura y preparación dejando que el PRD se sirviera de "las sobras" que el PAN les iba dejando, convirtiendo así al partido del Sol Azteca en un partido pequeño y a punto de expirar. No hace falta decir que para todo esto Ricardo Anaya pasó por encima de todo y de todos dentro de su partido.

El descontento hacia el régimen desde los últimos años 60's hasta el actual fue lo que dejó en evidencia el encono creado por la corrupción en esferas altas, y aunque también hubo cosas buenas, las hubo qué caray, es bien cierto que las generaciones nacidas a partir de finales de los 70's y mediados de los 90's ya no se tragaron tan fácil las jugadas, lo que nos llevó a la actual posición de la izquierda Social Demócrata por arriba de lo esperado. Sé que el horno no está para bollos, de hecho a mí me caen mal algunos de MORENA (no soporto a Claudia Sheinbaum), pero sí es necesario apreciar que, hagan lo que hagan Anaya o Meade van a requerir de un milagro para al menos alcanzar un buen número en los congresos, gubernaturas y alcaldías. Digamos que no va ganando Morena, en realidad van perdiendo Anaya y Meade y eso es un síntoma de que el país realmente está hasta el gorro de los gobiernos tanto del PRI como del PAN.

Es cuanto

Messy Blues

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