jueves, 10 de mayo de 2018

Semana de los Ricardazos

De Anaya y Alemán, los Ayatollahs Anti AMLO

De pronto esta jornada electoral para la Presidencia del país se ha tornado entre turbia y bizarra por las nuevas modalidades de desprestigio que algunos grupos de poder suelen aplicar para aflojar los ánimos del apoyo en masa, y no señalo izquierdas o derechas conste. Repentinamente unos acusan a los otros y tanto debates como contenido esenciales pasan de noche mientras sus argumentos de desprestigio mejoran y se afinan cada dos segundos.

Ricardo Anaya, para mi gusto un advenedizo político y un niño rico con más ambiciones que integridad (o en realidad debería ser: "Con muchas ambiciones y nada de integridad"), se jugó el todo por el todo para colocarse basado en su astucia y habilidad para venderse como el candidato a la presidencia por parte de una coalición que yo llamaría "Coalición de los gritos desesperados" y pateó a todo aquel que se le pusiera enfrente incluyendo a la esposa de su ex jefe Felipe Calderón, Margarita Zavala. Su discurso de "Soy el más honesto" es el slogan de siempre a través de los años desde tiempos inmemoriales y está tan desesperado por vencer a Andrés Manuel López Obrador que ante cada oportunidad se proclama futuro ganador, ya sea una entrevista, un debate o un análisis periodístico. Su mejor actuación de plagiarse a Edgar Allan Poe con aquello de "Nunca más!" le lanzó al electorado un claro mensaje de "Yo hombre rico, cuidaré de ustedes pobres y ricos para que las cosas mejoren para nosotros los ricos gracias a ustedes los pobres". No es raro apreciar que las filas que lo apoyan están compuestas por personas acomodadas, empresarios y comerciantes. Ironía al caso, su publicidad tiene a los pobres como mejor herramienta.

Pero Ricardo Anaya no es mi sorpresa en esta ocasión. Lo menciono porque me causó mucha gracia el ridículo que hizo en el programa de Tercer Grado (que confieso ninguno de ellos ha hecho un buen papel ahí) tras tantos discursos de triunfalismo acompañados de su característica arrogancia. Quien me dejó pensando mucho fue Ricardo Alemán, preparado periodista que desafortunadamente siempre escribió con el hígado y por más de seis años contra el candidato de izquierda, Andrés Manuel López Obrador haciendo de su carrera toda una causa Anti AMLO que, por si nunca se dio cuenta, contribuyó a convertir al tabasqueño en un personaje social, apto para las masas, para los pobres, para el barrio, para el campesinado, para la comunidad diversa, para el trabajador de salario bajo, para el adulto mayor que no puede jubilarse, en fin, para los que no salen en la foto de los privilegios. Si Andrés Manuel no tenía tantos simpatizantes hacia, digamos 2015, personas como Ricardo Alemán consiguieron que repuntara en ese sentido.

En algún momento él publicó algo y opiné en su columna y, palabras más o palabras menos, dije algo como esto: "Aunque creo que tu odio hacia AMLO es enfermizo...". El tema no lo recuerdo, honestamente, pero para mi gusto Alemán tiene preparación periodística y ciertas tablas pero su obsesión Anti Pejista lo llevó a enfocar su vida misma a odiar de manera idólatra a López Obrador. Fue tan oscurantista por tantos años que muchos que solían leerlo o verlo, o ambas, también solían llamarlo "El que odia al Peje". Y a ese grado extremo llegó Ricardo que en un arranque publicó un microblogueo (Twitter) que decía lo siguiente:

"A John Lennon lo mató un fan, a Versace lo mató un fan, a Selena la mató una fan, a ver a qué hora chairos. Les hablan".

No hacen falta muchos libros leídos ni ser la persona con más sentido común del mundo para entender el mensaje que ni siquiera está entre líneas sino de hecho bastante claro como el agua. Alemán perdió el piso y se extralimitó al lanzar semejante mensaje. Posteriormente acusó a MORENA (el partido de AMLO) de haber orquestado un linchamiento en su contra y de haber sacado sus palabras de contexto. Desde luego no es necesario sacar de contexto palabras que de manera espontánea surgieron para evidenciar un coraje personal, de odio e intolerancia que exhortó a su peor lado a confesar que, si de su cuenta fuera, mataba al candidato y como no se siente muy capaz pues lo promueve a ver quién se anima. No me sorprenden ni su odio ni sus criterios Anti "Alguien" sino que sea un periodista con licenciatura y maestría quien se dejara llevar por algo tan personal y visceral y alcanzara semejante extremo.

Alemán dice que MORENA coartó su derecho a la libre expresión. Lo que el señor Alemán olvida es que incluso el derecho a la libre expresión tiene sus límites de ética y moral y que una cosa es ser periodista y la otra muy diferente aprovechar el privilegio de serlo para vomitar un odio personal. No, no hubo tal linchamiento ni hubo una limitante de derechos inalienables como es la libre expresión, lo que sí hay es una evidente y temeraria necesidad de expresar un odio irracional que al señor Ricardo Alemán le ha costado su carrera y está a punto de costarle el título universitario bajo el cargo de "Prácticas contrarias a la ética profesional".

Como Anaya, Alemán olvida que, jodido y todo, vivimos en un país con derechos y obligaciones constitucionales.

Es cuanto

Messy Blues

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