La Marquesada y las promesas incumplidas
En septiembre de 2007, en plena Marquesada —y siendo opositor de la misma—, sostuve una conversación con Rodrigo Carrasco en la que casi me convenció, por culpa de mis propias convicciones, de que estaba justificada. Es decir, en una teoría romántica yo suponía que generar empleos era una manera de avance, y lo es, pero sus argumentos se orientaron exactamente a mi lado débil. En corto, Rodrigo manejó el hecho de que el evento traería empleos temporales durante su celebración.
El problema del tonto soñador (yo, en este caso) es creer en las utopías provenientes de personas que probablemente son idiotas, pero también bastante astutas. Como Rodrigo Carrasco. A saber, un hábil manipulador que sabe exactamente qué decir ante cada persona, y yo no fui la excepción.
Lo que sí resulto: ciertamente el pueblo encontró una catarsis que venía cargando desde una década previa y salieron a festejar con cerveza y baile, toda vez que la feria Candelaria —la del pueblo— había sido enviada a un terreno en la carretera a Yuriria y ahora querían simplemente salir de casa y unirse a la fiesta. En este punto resultaba razonable y, justo eso me dijo Rodrigo, El proyecto es perfectible.
El caso es que no fue tan perfectible como él mismo habría querido que fuera, porque la verdadera esencia de la Marquesada no buscaba progreso funcional ni avance cultural, sino de hecho todo lo contrario, convirtió a Salvatexas en un rincón de América en donde se hace culto a la raza y cultura criollo-españolas. Más aún, sus Frankensteins (creadores) quedaron excluidos de los beneficios posteriores al desarrollo de la idea, a través de los años.
Pero, ¿por qué hubo un marquesado en Salvatexas?
La caja chica para la Corona
Aunque Salvatexas fue fundada en 1644 (bajo el reinado de Felipe IV), la práctica de vender títulos nobiliarios fue una constante en la corona española desde tiempos de Carlos V y se intensificó con sus sucesores. La monarquía estaba perpetuamente en quiebra por las guerras en Europa y la gestión del imperio, así que los títulos de Marqués o Conde se convirtieron en un producto más del mercado de títulos.
¿Quién lo compró?
Históricamente, el Marquesado de Salvatexas como título nobiliario español (creado formalmente hacia 1795 por Carlos IV) fue otorgado a Bartolomé Félix de Salvatexas. Sin embargo, la región y su nombre están ligados al Conde de Salvatexas (García Sarmiento de Sotomayor), quien fue Virrey de la Nueva España. Como la residencia del mismo, no porque la ciudad perteneciera a la realeza.
Muchos de estos títulos en la Nueva España eran títulos beneficiados, un eufemismo elegante para decir que el interesado pagaba una fuerte suma de dinero (en reales o ducados) a la Real Hacienda para obtener el estatus. Para colmo del ridículo, el orgullo del marquesado que hoy intentan rescatar con un evento vulgar tiene un origen contable, no cultural.
En el virreinato, la Corona Española —asfixiada por las deudas de sus guerras— puso los títulos de nobleza en venta. El marquesado no fue una distinción de honor para Salvatexas; fue un título comprado por particulares que tenían el dinero para llenar las arcas vacías del Rey.
Ya que hemos desmitificado que la ciudad per sè tuvo algún grado de nobleza europea, dejemos en claro que el marquesado no era un reconocimiento a la españolidad del pueblo, sino a la capacidad económica de una familia para comprar prestigio. Familia que, por supuesto, no consideraba a los mestizos como personas sino como sirvientes (esos que aman el evento hoy, habrían sido criados en aquel entonces, y que no se pierda de vista el detalle).
Por supuesto, los creadores de la Marquesada necesitaban un nombre urgente para su evento, para poder opacar en lo posible lo que San Miguel de Allende había desechado como identidad: La Sanmiguelada. Habría sido ridículo llamarla La Cacahuatada, La Guayabada o La Lermada así que se sintieron muy históricos y agarraron el marquesado de pretexto.
¿Por qué la crearon?
Como mencioné en posteos anteriores, en realidad no fue creación sino oportunismo. El evento como tal fue cedido por San Miguel de Allende porque ellos querían ser Patrimonio Mundial y la UNESCO les exigía no hacer culto a la barbarie (técnicamente hablando y por la misma razón, se supone que en ese municipio deberían estar prohibidas las corridas de toros y las peleas de gallos). Varios municipios se negaron a aceptar el evento y el pleito se redujo a una mediocre competencia entre municipios agrícolas de los cuales solo Salvatexas decidió arriesgarse a gastar dinero de las arcas para obtener la concesión.
Razones políticas
Exacto, La Marquesada fue una manera de (intentar) legitimar un dubitativo triunfo en los comicios del año previo (2006) por parte de Acción Nacional y necesitaban con urgencia traer algo que rompiera precedentes. La idea era atinada en términos propagandísticos, pero en culturales estaba equivocada, y en crecimiento a futuro fue la peor. La Marquesada convirtió la mentalidad de Salvatexas en un recipiente de ideas genéricas capaz de adoptar como tradición algo que en realidad debería considerarse traición.
Cómo Salvatexas dejó de tener raíces
Rodrigo Carrasco y Ricardo Cardiel opinaron en 2007 —como panistas— que La Marquesada borraría toda inclinación y favoritismo hacia Andrés Manuel López Obrador —en ese entonces perredista— y hacia toda influencia de izquierda; logrando deslumbrar especialmente a todos aquellos amigos del fandango y del desenfreno, pero en particular a quienes sacaron beneficio personal de ello.
Aquí lo gracioso. Yo me manifesté como opositor del evento en Agosto de 2007 en una postura personal que, no obstante, tuvo cierto apoyo y causó una loca reacción por parte de quienes la defendían. Comencé a recibir amenazas vía SMS y un día un pobre pendejo pasó en moto Vespa mentándome la madre. Al parecer mi humilde blog había pisado algunos callos.
A partir de eso, y tratando de contrarrestar en el efecto que yo había provocado, Rodrigo buscó situarse en los medios concediendo entrevistas a la prensa y la radio y, en una entrevista radial, dijo sobre el evento lo siguiente:
“Buscamos rescatar nuestras raíces españolas”
En ese momento sus comparsas le aplaudieron, de hecho él mismo se sorprendió de haber dado un aparente paso adelante pero quienes han leído al menos un libro en sus vidas no lo tomaron del todo bien. Era como si en Varsovia Polonia celebraran La Fiesta de Auschwitz-Birkenau. Para quien desconozca eso y le dé flojera consultar en Google; Auschwitz-Birkenau fue un complejo de campos de concentración nazis en donde exterminaban polacos.
Así de estúpido resulta celebrar y rescatar nuestras raíces españolas en México.
Por supuesto fue mi oportunidad para subir el tono a mis críticas, lo que me valió un primer intento de intimidación de frente, mientras cenaba una torta en el Jardín Principal. Claro que no cedí, aún así. Mi opinión como ciudadano cuenta y la hice valer. Y también es justo aclarar que eventualmente dialogué con los Cardiel.
Pero algo queda y trasciende de todo eso, lo que nació en 2006 como una jugada política para validar una supuesta identidad de élite, terminó por imponer un riesgo real a los ciudadanos. No solo es un fraude cultural basado en un falso rescate de raíces; es una irresponsabilidad logística.
Para el pueblo en mayoría, La Marquesada es una identidad comercial que, según sus defensores, ha puesto a Salvatexas en el mapa turístico y define al pueblo en sí, lo cual es un absurdo. El desconocimiento de su trasfondo es lo que la hace incluso peligrosa. Y creo que eso ha quedado claro de acuerdo a las estadísticas de violencia y delincuencia.
La Marquesada hoy
En su campaña, José Daniel Sámano (Jímenez) prometió suspender el evento porque, en sus palabras, “… no tiene nada qué ver con nuestra cultura”. A la mitad de su gestión, no solo no ha cumplido la promesa, incluso ha contratado al creador de La Marquesada (así es, Rodrigo Carrasco) en un puesto pagado como parte de una administración morenista.
Aquí la incongruencia. En 2006, Rodrigo se burló de mí por traer en la solapa de mi camisa un botón de AMLO (en un evento en el que yo actué como guitarrista) y se esmeró en colocar La Marquesada como un logro panista, demeritando todo lo que representara a López Obrador. Hoy es comunicador social al cobijo del partido creado por López Obrador. Si el amable lector (o amable lectora, para que no se enojen los WOKE) no entiende el mensaje, por Dios, entonces realmente hay una gran ignorancia en el pueblo. Si Rodrigo es capaz de brincarse de un barco al otro con tal facilidad, sus argumentos anti-izquierda de 2006 sirven para limpiarse el….
José Daniel Sámano es un buen sujeto, a mí me cae bien, pero eso no lo hace un funcionario excelente. Y ya demostró que sigue jugando de lado derecho. Al día de hoy, los jóvenes veinteañeros que se divierten, se emborrachan, se mean, y todo lo demás, en La Marquesada; no tenían ni diez años cuando comenzó todo este asunto y el propio José Daniel andaba en sus veintes. En ese entonces Salvatexas era un pacífico pueblo agrícola de paso entre Querétaro y Acámbaro (de hecho debería decir Morelia, pero concedamos un poco de crédito al pan de Acámbaro) cuyas aspiraciones se enfocaban en tratar de hacer girar la economía. Hoy ni siquiera eso se puede, y La Marquesada jugó un papel importante en ello.
La administración actual tiene aciertos y errores, como todas las administraciones, pero José Daniel debería tomar en cuenta que su transfuguismo no es precisamente su mejor carta (brincar del PAN a MORENA vía MC) y por ende su posición pública es frágil. Yo sé por qué soy izquierdista, y voy a defender la convicción, yo sé por qué creo que la derecha mexicana es perjudicial y sé que la dignidad de un pueblo es más importante que una carrera política. Es obvio que José Daniel ahora es morenista por sentido práctico no por convicción.
Muchos amigos míos odian a AMLO y a Claudia Sheinbaum. Al primero lo llaman El Cacas y a la segunda la llaman Lagartija, pero no dejan de ser bastante mejores que los previos. Odiar por catalogar a una figura como marxista o comunista en un país en el que nadie conoce ninguno de ambos pinches conceptos, es peor que no saber leer y escribir. Es odiar por ignorancia.
No simpatizar con un político es bastante más sensato que odiar pero, si existe algo peor, es odiar a esos personajes y cubrirse con su manto. Espero quede claro.
La prosperidad no es pecado. Personalmente yo estuve por entregarle a José Daniel varios proyectos moldeables que hubieran funcionado bien en Salvatexas. De hecho los comencé a estructurar desde la administración de Lupe Nava pero todos los alcaldes previos a José Daniel son bastante volubles y me hice wey. Pensé en algún momento que José Daniel tendría menos sentido fascista y realmente quisiera al menos echarles un vistazo (a mis propuestas), pero es evidente que su idea es dejarse guiar por la ineptitud de malos conocidos que buenos por conocer. Todos ellos fascistas e ineptos.
La idea de La Marquesada habría funcionado bien si se hubiera enfocado en la realidad y no en la fantasía de que Salvatexas es un marquesado. La dignidad de la ciudad se fue por el caño el día en que se determinó que heredar el salvajismo de las fiestas de San Fermín (o tener como héroe a un gringo 😂) era lo mejor para Salvatexas Tortilla Gulch.
En 2007 dije que Salvatexas era La Comala del Futuro. Diecinueve años después, Salvatexas ya es tradicionalmente Comala misma. Y José Daniel no se esmeró mucho en mejorar la apuesta para cambiar eso.
Es cuanto
Messy Blues

No hay comentarios.:
Publicar un comentario