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miércoles, 9 de noviembre de 2016

Más sorprendente que Copperfield

Cuando la ignorancia ganó más allá de lo creíble.

Sí, soy uno más decepcionado del triunfo de un personaje, no tonto, más bien idiota para encabezar el poder del país que lidera el supuesto mundo libre. Es obvia mi decepción desde el momento en que el tarado ese inició su campaña descalificando a los mexicanos como raza y nación y tratándonos como bien escuché ayer por la noche, la piñata electoral. Fuimos su mejor carta para ganar adeptos y nos juntó a sus otras cartas que fueron su odio hacia la gente que no sea blanca, entre muchas otras gracias como la xenofobia visceral, el machismo y el rencor absoluto.

He leído en muchos espacios de las redes sociales las mofas hacia los mexicanos viviendo en México que se preocupan por la victoria del cerdo aquel y eso me parece irresponsable. Por si a esos babosos no les ha caído el veinte, nuestra economía está sujeta por cordón umbilical a la economía gringa y, sí, puede que Obama y Hillary no sean las más blancas palomitas pero ellos nunca se condujeron blandiendo amenazas contra México ni descalificando culturas. Parece que no se dan cuenta que en el poder de Estados Unidos quedará un claro y abierto representante de la cultura de supremacía blanca amada por los racistas del Ku Klux Klan, entre otros. Y ese es el menor de los problemas, si hasta hoy nos costaba mantener un poder adquisitivo medio precario, en el futuro la vamos a pasar bastante mal en cuanto a economía personal y familiar se refiere. Por cierto, la política del wey ese pone en jaque el comercio exterior y en peligro de cierre las fábricas y empresas norteamericanas que, establecidas aquí, dan empleo a millones de empleados. Por si no lo habían pensado.

Pero mi lamento va más allá. Como bien dijo mi amigo Juan Pablo Mendoza, el resultado de las elecciones de ayer es la voz y el criterio de ciudadanos WASP que no ven más allá de sus granjas y de sus rubios cabellos y que comparten la idea de que el mejor mexicano es el que vive en México y que "América es para los Americanos", aparte de los marielitos enconados en Florida que piensan que la mano de Fidel Castro irá a alcanzarlos hasta sus residencias de lujo, sin mencionar a los hijos de migrantes mexicanos que ven con malos ojos que otros mexicanos vayan a quitarles el pan de la boca. Me queda claro que todos ellos quieren ser "El Orgullo Norteamericano". En todo eso estoy de acuerdo con mi amigo Juan Pablo.

Más, en mis propias ideas, esto resulta más triste aún que lo ya de por sí desastroso. Me causa mucha indignación que aquí en México somos bastante sobones con los gringos. Les hacemos caravana, les ponemos alfombra roja, les permitimos crecer económicamente y hasta les servimos de sirvientes baratos, valga la redundancia. Es obvio que no todos los gringos que vienen a México son de derecha ni todos apoyaron al pendejo de los bienes raíces, es bastante obvio -y pecado sería generalizar- pero sí es cierto que los mexicanos nunca dudaremos de aceptar la oportunidad de "ir p'al otro lado a ganar hartos dólares" y somos capaces de tiranizar a nuestras familias si no comparten nuestro amor pro gringo como también es verdad que preferimos ganar dólares a lo seguro que intentar sacar a México del hoyo. Y en México sí que necesitamos impulso por parte de su propia gente para eliminar algo tan pernicioso como es el tipo de gobiernos que hemos tenido por décadas. En ese sentido los gabachos siguen dando lecciones a lo grande.

Me da tristeza, por otra parte, que cuando un norteamericano llega somos la amabilidad en dos patas. De hecho hacernos amigos de un gringo pareciera ser signo de distinción y hasta desdeñamos a nuestros amigos de siempre por esa eventual amistad, tan peleada por otros mexicanos que anden orbitando cerca del gringo en turno. Somos realmente muy "lindos" tratándose de alguien que venga de allá, especialmente si es rubio(a) y de ojos azules, claro y que haga alarde de poder económico (y créanme, los gringos son bastante codos). San Miguel de Allende es de hecho una colonia norteamericana (y Acapulco, y Cancún y....) y nos sujetamos a ello con resignación y hasta cierto placer pero, así las cosas, ayer quedó clarísimo que para el 50 y tantos % de la población blanca de Estados Unidos somos una raza inferior, criterio que obviamente compartieron, comparten y compartirán los marielitos floridenses y los mexicanos renegados. En balde los cultos que les hacemos con halloween, Santa Claus y todo eso que acostumbramos por herencia gringa. Así les pongamos un altar, los WASP de Norteamérica siempre nos verán como "la pelusa" de la región.

Es obvio, es su país y tienen derecho a elegir según sus gustos pero, al margen de lo que vaya a afectarnos, creo que han hecho la peor elección de sus vidas. El estúpido ese no va a cumplir ni la mitad de sus promesas de campaña y, lo que es peor, va a establecer facilidades a sus propios negocios y buscará la manera de borrar sus irregularidades fiscales y legales. Por si no lo notaron, ese tipejo primero piensa en él y eso lo va a demostrar en estos cuatro años. Me queda claro que los blancos que votaron por él nos odian cordialmente pero los latinos que también votaron por él han dejado una clara evidencia de que están bien pendejos.

Es cuanto

Messy Blues

lunes, 11 de abril de 2016

Las guerras del republicano

Supremacía Blanca y la doble moral del Estados Unidos Conservador (o: Drunkald Trump apéndice imprevisto)

En el artículo previo mencioné la enfermiza idea que Donald Trump quiere venderle al perfil supremacista de la población estadounidense respecto a "Devolverle la Grandeza a América" con sus discursos populistas anti-mexicanos, anti-musulmanes, anti-feministas, anti-todo lo que a él no le gusta así que parecía estar todo dicho respecto al señor Trump pero no es así. Al caballero se le han sumado simpatizantes que de por sí no me eran muy simpáticos que digamos como;
  • Wayne Newton
  • Lou Ferrigno
  • Mike Tyson
  • Gavin McInnes
  • Brian France
  • Jesse Ventura
  • Hulk Hogan
  • Willie Robertson
  • Dennis Rodman
  • Jesse James
  • Stephen Baldwin
  • Johnny Damon
  • Jon Voight
  • Sarah Palin
  • Ted Nuggent
  • Charlie Sheen
  • Gary Busey

Entre algunos otros.

La cosa es que hablamos de una campaña que hace tributo al odio y la segregación, un mensaje de "Seamos una raza perfecta" pero que encubre el credo de "Seamos un poderoso grupo mediocre y que no nos moleste nadie". A Trump le da igual qué o quienes lo apoyen, pero la cultura de la supremacía le viene como anillo al dedo y su discurso es harto Ad Hoc para las masas de gente idiota que está dispuesta a apoyarlo. Esos componentes de tales masas dicen defender la seguridad, la tranquilidad y el bienestar de su pueblo pero antes tendríamos que responderles que ese territorio pertenecía originalmente a los indígenas y después de la colonización le pertenecía mayoritariamente a los que ahora consideran sus enemigos: la República Mexicana. Tal vez quieran borrar de su historia el hecho de que se aprovecharon del malinchismo y avaricia de Antonio López de Santa Anna pero de que hubo abuso en las transacciones, lo hubo. Luego entonces dicen ellos defender una soberanía cuyos ancestros no se ganaron, mas bien se robaron. Partiendo de ese punto sigamos la tendencia del tema.

Los WASP que duramente apoyan la candidatura del empresario, especialmente encarnizados contra los hispanos, son los mismos que defienden el derecho a que la población civil esté armada, el derecho a "defenderse" de los invasores mexicanos que ingresan por la frontera sur y tantos derechos marciales existan para justificar violencia que ellos llaman "defensa". Curiosamente muchos de ellos se comportan como si fueran parte de la mismísima milicia norteamericana pero también llegan a formar parte de protestas contra el reclutamiento obligatorio. Vaya cosa.

Pero entonces veamos algo de doble moral en este asunto. EEUU se defendió de manera legítima contra Japón en 1941 por su cobarde ataque contra Pearl Harbor pero su victoria sobre el eje les provocó gusto por el negocio de la guerra y de ahí se siguieron haciéndole guerra a Corea, luego intervino en Líbano, luego en Vietnam, luego en Nicaragua y Chile, luego se bronqueó con Irán (que provocó la crisis de rehenes en Teherán), mas tarde intervino en la isla de Grenada, luego de nuevo contra Líbano, más adelante apoyó la revolución contra Manuel Noriega en Panamá, luego se enfrascó en la famosa guerra del golfo contra Irak, luego intervino en Somalia, por ese mismo tiempo en Bosnia y continuó sus actividades militares en Afganistán y Filipinas con la bandera de luchar contra el terrorismo.

Asumiendo que Estados Unidos tenga una razón verdadera para intervenir en cada una de las situaciones mencionadas con la finalidad de preservar la paz mundial, entonces Estados Unidos defiende el hecho de que este mundo es un mundo de TODOS y en el mismo tenemos derechos TODOS de vivir en paz y armonía, esto es siguiendo ese talante. Pero Donald Trump y quienes lo apoyan defienden su terruño de todo aquel al que consideren invasor, prácticamente todos los que no sean blancos supremacistas. Dejando clara tal idea entonces algo no funciona aquí. Si Trump y sus simpatizantes tienen razón, suponiendo que la tuvieran, entonces tantas guerras desde la Primera Guerra Mundial no están justificadas ya que la filosofía de preservar la paz MUNDIAL no encaja de ninguna manera con la esencia supremacista de la retórica de Donald Trump!!!!. Es decir, Trump dice que echará a todos los migrantes de "su" país pero el ejército de "su" país está metido en todos lados!!!!!! y, mas complicado aún, defendiendo principios muy diferentes uno del otro.

Lo que quiero decir es que Jon Voight, Ted Nuggent y todos esos imbéciles que apoyan a Trump, como Trump mismo, no  se han sentado a pensar que, para defender su fanática idea, tendrían que pedirle al gobierno de su país que retirara tantas tropas regadas en el mundo ya que, si quieren su país de regreso para ellos luego entonces su país no tiene mucho qué hacer metiendo la cuchara en otros países. O estoy mal?.

Gente mala y gente buena hay en todos lados y los estadounidenses no son excepción (recientemente un par de gringos quiso irse sin pagar acá en el restaurant). La gran diferencia estriba en que los estadounidenses no se muerden la lengua para criticar a los mexicanos y no habrá otros estadounidenses que defiendan a los mexicanos atacados, en cambio acá en México si un mexicano se atreve a criticar a un gringo será apaleado por SUS PROPIOS COMPATRIOTAS!!!!! porque, cómo te atreves a criticar a un norteamericano que viene a pasar día tranquilos a nuestro país?????. Si los propios vendedores de artesanías, ambulantes, policías y hasta empleados de negocios varios ven un norteamericano rubio y de ojos claros, tratan de quedar bien con el mismo a toda costa, intentan por lo que sea hasta hacerse su amigo y para todo le hablan en inglés criollo. Un mexicano viviendo en una comunidad WASP de Estados Unidos, en cambio, tendrá garantizada una vida de torturas psicológicas y si por alguna razón aceptan tu integración -lo cual está muy difícil- te obligarán a que aprendas a hablar inglés. Ellos difícilmente querrán hablar español.

Ted Nuggent, Jon Voight y todos esos idiotas olvidan que mucho de su éxito internacional se hizo fuerte gracias a que hubo otros idiotas que en México apoyaron lo que hacen, pagaron entradas para ver su películas (Jon Voight), sintonizaban la televisión para ver sus programas (como el del mediocre freak Lou Ferrigno) y compraron sus discos (como los del retrasado mental Ted Nuggent). Olvidaron también, como hago ver en este artículo, que el negocio que ha caracterizado a la Unión Americana es el intervencionismo militar en países pobres bajo la norma de "Preservar la Paz Mundial". Yo no contradiré eso pero luego entonces que Donald Trump y sus supremacistas se pongan de acuerdo en su discurso porque hasta ahora solo han demostrado doble moral.

Es cuanto.

Messy Blues

miércoles, 30 de marzo de 2016

Ego-Drump-Centrismo

El gran problema de ser Donald Trump

Donald Trump, considerado un hombre exitoso en todo sentido, representa muy a pesar de ello todo lo que como seres humanos tratamos de curar con terapias y grupos de apoyo: "Una persona con el mas Colosal e Infinito Odio y Resentimiento hacia el Resto del Mundo". Pese a su mencionada triunfante carrera empresarial y pese a sus muchos golpes afortunados en movimientos de capital en la Unión Americana, Trump es simplemente un hombre resentido disfrazado de "hombre blanco" que dice sentirse despojado de sus derechos en una nación que, siguiendo su lenguaje, antaño sus antepasados despojaron a sus veros habitantes, precisamente, el mismo tipo de gente que él odia, la gente que es racial, cultural e ideológicamente diferente a su pretendida concepción en campaña de lo que representa la "integridad humana". Aunque lejos de odiar a la gente "diferente", Trump está utilizando un nuevo recurso como carta bajo la manga: la Teología de la Supremacía Blanca.

Criticar a un tipo de personas es increíblemente fácil, de hecho es probablemente lo mas sencillo en el sentido de crear una retórica de éxito en un discurso o campaña de estos. El problema de eso es que, de carecer de fundamentos y razones válidos, entre mayor sea la crítica mas se demuestra una enorme ignorancia y una pasmosa falta de cultura básica, sin mencionar una notable ausencia de autoestima. Como todos sabemos, entre mas se discrimine a la gente, mayor es nuestro miedo y mayor es nuestro odio anidado por razones poco recomendables. Sin convertirlo en apología hacia la gente de costumbres baratas, el odio hacia personas diferentes es el resultado de un inmenso complejo de inferioridad conviviendo insanamente con un enfermizo delirio de grandeza. De eso se está valiendo Trump.

Trump es fácil de ser criticado no obstante, pero precisamente su juego es el de crear polémica que se traducirá eventualmente en un éxito firme, no en balde ha sido empresario por tantos años y jugado piezas de riesgo para ello. Entre más negativa sea la reacción de las minorías atacadas por Trump, las mayorías de gente estúpida como Trump creerán mas en su doctrina, quién no lo ha mencionado?, tan sujeta a los principios de la "Supremacía Blanca" tan propios del Ku Klux Klan, Skull&Bones y el nazismo de Hitler (aunque con esto último me permitiré un apéndice al final del artículo). Trump representa 50 años de trabajo para reestablecer el ideal añorado de los supremacistas y trata, con mucho éxito, de coronarlo con su postulación presidencial exhortando los complejos animalezcos de gente como él, con esto, queda como establecido de rigor el hecho de que, por más que se le ataque e insulte y por mas protestas callejeras que existan en su contra, Trump no dejará nunca de utilizar la fórmula de que él es una suerte de nuevo mesías y que los extremistas racistas "resurgirán como nación" que es al fin y al cabo lo que Donald Trump finge representar. No representa, como quiere hacer creer a sus millones de idiotas seguidores, que él sacará a Estados Unidos de la crísis ya que en todo caso sucederá al revés.

Por qué?

Por más descabellado que pueda sonar, Trump ha manejado la fortuna que le heredó su padre a base de "golpes de suerte", siendo estos fortuitos en los momentos adecuados pero de los que el señor Donald no vio anticipación, dada su notable incapacidad intelectual. Es verdad que posee un peculiar sentido práctico de los negocios, cierto, pero sus negocios son de un nivel más bien corriente, doméstico y populachero. Si pudiera crearse un punto de referencia podríamos citar como ejemplo el servicio de un plomero. Este proveedor, el plomero, puede ser uno de los comerciantes mas acaudalados pero es importante para su clientes solo un momento al año, su servicio es de emergencia o bien como parte de un servicio contratista que, por mucho, también es ocupado muy pocas veces por el consumidor directo. No así el constructor de, digamos, equipamiento dental, quien tendrá un importante desempeño entre su clientela por la importancia médica de la profesión. En el movimiento empresarial norteamericano sucede algo parecido. Los proveedores de insumos vitales y proveeduría de ciertos servicios poseen el margen mas amplio respecto a la economía global de ese país, en seguida vienen los servicios mas urgentes como los médicos y legales y mas adelante tendremos los que se establecen por ley, como la seguridad social y la educación. Trump no pertenece a ninguno de esos y su "importancia" radica en la suerte de que existan personas prósperas con un ego tan grande como sus fortunas, o bien un excentricismo colosal. Donald Trump depende mucho de este tipo de clientes.

Desafortunadamente Donald Trump leyó de su propia biografía solamente la parte en la que es exitoso sin tomar en cuenta la fórmula real sino más bien la ensoñadora, la que Donald Trump hizo levantar en torno a él y la que ha conseguido vender a sus ya adoctrinados seguidores como aquel cuento del Rey cuyo traje mágico no lo pueden ver los tontos. Hasta este punto suena tragicómico mencionarlo así pero en la realidad Donald Trump es poseedor del primer lugar en la carrera por la candidatura republicana gracias precisamente a su propio poder coercitivo (SIC) y a su excesiva autoconfianza producto de una megalomanía que ha alcanzado niveles psiquiátricos.

Antes de continuar, me gustaría citar algunos tropiezos en la carrera del señor Trump y los he tomado de la revista "Bussines Insider" que publicó esto en 2014, ni siquiera durante campaña:

1. Trump Mortgage (abierta en 2006 y cerrada en 2007). Donald Trump lanzó su propia empresa de hipotecas. Su hijo, el cual pensaba también grande, dijo que esta empresa sería la número 1 en préstamos de todos los Estados Unidos. Y puede que hubieran tenido éxito en otro momento, ya que en 2007 el mercado de la vivienda se vino abajo dando entrada a una de las mayores crisis financieras (hipotecarias) de toda la historia. Irónicamente, Trump auguró que era el mejor momento para iniciar una compañía de hipotecas, pues el momento de la vivienda estaba en su mayor auge.

2. Trump launched
(cerrada justo al abrir). Trump lanzó su propia empresa de filetes en 2007. Un paquete de 12 "hamburguesas Trump" costaba 199 dólares, y una selección de filetes de alta calidad, costaba $ 999. El simple hecho de poner su foto en los filetes no bastó para vender algo que estaba mucho más barato en el mercado. Y por si fuera poco, además, los inspectores sanitarios encontraron hasta 51 violaciones del código de salud estadounidense, incluyendo yogures caducados y caviar en mal estado. Trump fracasó en grande con esta idea.

3. Vodka Trump. El magnate de los negocios también creyó que podía crear una marca de vodka "super VIP", con el cual también dijo que sería la marca de Vodka más vendida en Estados Unidos. Pero la empresa, tras 4 años de existencia, no llegó a ver los resultados esperados y hoy día ya no hay vodka Trump.

4. El juego de mesa de Trump. También quiso destronar al Monopoly, lanzando su propio juego, como ya había hecho Robert Kiyosaki. Después de 1 año, en 1989, el juego dejó de fabricarse al quedarse estancado en las estanterías de las tiendas. Pero cuando Trump comenzó a salir en Televisión y consiguió una enorme fama dentro de su estatus de celebridad, en 2005 volvió a anunciar su juego donde podrías demostrar tus habilidades negociadoras. Las ventas de este juego nunca llegaron a despegar, aunque eso sí, en algunas tiendas minoristas e incluso en internet, puedes comprar un par de calcetines o el juego de Trump.

5. Aerolíneas Trump. Si Richard Branson puede entrar victoriosamente en el negocio de las aerolíneas, Trump también podía. Eso debió pensar en 1988 al adquirir una compañía de aerolíneas de trayectos cortos (Boston, Nueva York y DC). Y además, Trump lo enfocaría al lujo, aprovechando su imagen de riqueza y grandeza. Pero no contó con que al ser trayectos cortos, a la gente no le importa el lujo o comodidad, sino lo que es más conveniente y económico. Trump metió la pata hasta el fondo en su estrategia y enfoque de este negocio.

6. Trump Entertainment Resorts (4 bancarrotas). Trump Entertainment se ha declarado en bancarrota en 4 ocasiones. La primera fue en 2004, y la última ha sido este mismo año 2014. Esta empresa fue la que le ayudó a salir de su crisis financiera en 1988, aunque desde entonces, no ha conseguido hacerla rentable. Las acciones de esta compañía cayeron desde los $ 4,00  hasta los $ 0,23.

7. Universidad Trump. La Universidad Trump, más que un fracaso empresarial, ha sido la creación de un fraude diseñado por Trump para sacarle el dinero "a base de bien" a todos sus admiradores. En esta Universidad, Trump te enseña a hacerte rico en unos pocos meses con la inversión en bienes raíces. Eso sí, pagando por un curso avanzado cuyo coste puede llegar hasta los 35.000 dólares. Donald Trump sabe mejor que nadie que la riqueza se construye lentamente, y que los pelotazos rápidos no suelen ser muy comunes en el mundo de los negocios. Con la creación de esta empresa, Trump no sólo ha dañado considerablemente su imagen al convertirse en un "vendedor" de los infocomerciales nocturnos, sino que el fiscal de Nueva York ha abierto una investigación contra esta empresa por un fraude hacia sus alumnos. Trump ha llegado muy alto en los negocios, pero con esta actuación, ha caído demasiado bajo.

...y los otros 3:

Donald Trump también intentó usar su imagen para vender "agua Trump". Es decir, botellas de agua envasada con su nombre a "precio Trump". También lo intentó con su propia marca de hielo. Y creó su propia revista, la cual tuvo éxito durante los primeros meses, hasta que aquello acabó siendo una revista para vender yates y otros activos de lujo enfocados a sus supuestos lectores millonarios. Y probó con el buscador de viajes de lujo GoTrump.com, que no llegó a remontar y acabó cerrando en menos de 12 meses.
Citados ya los mas conocidos fracasos financieros de Donald Trump, conviene mencionar sus otros estrepitosos fracasos en México, razones de más para agudizarse en contra nuestra. Trump había planeado en los 2000's levantar una serie de proyectos tipo "Resort" con lujosos hoteles en las playas mas atractivas de nuestro país y consiguió incluso compradores para muchos de sus muy exclusivos departamentos en "Trump Ocean Resort Baja", planeados para construirse en Tijuana, a unos cuantos kilómetros de San Diego. El otro proyecto que no consiguió siquiera salir del escritorio fue "Punta Arrecifes Resort", que pensaba construir en Cozumel. Cuando en 2007, como también se menciona atrás, se dio la crísis hipotecaria e inmobiliaria mas grande en la historia de Estados Unidos, sus socios inversionistas decidieron no participar y no hubo manera de que Trump pudiera devolver lo que sus clientes ya habían pagado en ese momento. Cobardemente, como suele acostumbrar el señor Donald Trump, se deslindó del proyecto diciendo que él solamente había rentado su nombre y su imagen por 4 humildes millones de dólares.

Pero las sorpresas con las que Trump intenta no contar son las que están por venir. Como suele ser su técnica de hacer negocios, Trump busca un mercado en clientela efervescente, del tipo de clientes que es sencillo convencer con determinados argumentos coercitivos propios de los multiniveles, es decir, frases motivadoras, explotación del ego y sentimentalismo patriotero. No sería muy errado comparar los discursos de oradores motivacionales, líderes de pirámides/multiniveles y lectores de Paulo Coelho lanzando peroratas de su conversión con la verborrea ocurrente de Donald Trump que, habiendo fracasado con la idea de explotar suelos turísticos mexicanos, decidió explotar en cambio a un tipo de población de compra fácil y sencilla: el tipo supremacista blanco con poca escolaridad y mucho fanatismo, población que suele ser más reaccionaria que el resto de sectores poblacionales y si bien este es su ingrediente secreto, también podría ser nuevamente su talón de aquiles.

Para variar, Trump sigue sin medir escalas de riesgo en inversiones y su idea de "construir un muro en la frontera sur que México pagará o de lo contrario él le declarará la guerra" es, muy aparte de una muy estúpida provocación y falta de respeto a un país, la muestra más clara de lo increíblemente idiota que puede resultar el señor Donald Trump (y sus seguidores). Suponiendo que el señor Trump ganara incluso la carrera presidencial, cumplir con las demasiadas promesas que está haciendo a su clientela supremacista tomarían toda su fortuna y un poco más (no creo que se deba ser muy inteligente para hacer un estimado del costo que implicaría todo su sueño de opio que él llama "América otra vez grande"). Suponiendo también que superara ese punto anterior y que decidiera ponerse terco con su muro y que México tuviera de repente un gobierno con agallas que lo mandara por un tubo y que, por ello, el señor del copete oxigenado decidiera llevar a su país a la guerra contra nosotros. Probablemente no se ha puesto a pensar que reestructurar un ejército como el de Estados Unidos no cuesta tres centavos de dólar. Hacer una nueva guerra con presupuesto del erario norteamericano representaría un gasto para los contribuyentes mucho más considerable que el propio muro aparte de los daños morales a futuro que esto provocaría entre Estados Unidos y un país que hasta el momento sigue siendo muy malinchista y sigue pensando que todo lo "americano" es mejor por lo que es hoy por hoy su mejor socio comercial, le guste o no al señor Trump tal idea.

El señor Trump debe creer que es broma (tomando en cuenta su muy poca capacidad de razonar, no es de extrañar) que es bien cierto que está despertando a un gigante llamado "Gente estúpida que cree que la raza blanca es superior" y ese es su mejor contador hasta el momento, pero que también está pateando en los testículos a gigantes todavía más grandes y peligrosos como ciertos grupos del hampa norteamericana (y mexicana), el muy temible terrorismo extremista religioso islámico y al pueblo mexicano que en un momento dado podría reaccionar de igual manera contra los ciudadanos norteamericanos radicados en nuestro país. Su concepción de que Estados Unidos es grande gracias a la supremacía blanca demuestra lo harto imprudente y harto ignorante que es el señor Donald Trump y que es cierto que está en el mejor momento de su "carrera política" pero también es cierto que la misma podría representarle resultados muy amargos si, como ha demostrado, sus metas son ambiciosas pero mal calculadas.

Respecto al nazismo y Trump.

Mucho se ha dado en comparar a este mequetrefe con el dictador Adolfo Hitler pero creo que esa comparación no solo resulta injusta sino hasta infame. Sin hacer de ninguna manera apología hacia el nazismo, Adolfo Hitler surgió del resentimiento y sintiéndose humillado por el ventajoso tratado de Versalles (hasta yo pienso que fue abusivo contra Alemania). Hitler comenzó de la nada haciéndose a base de esfuerzos persiguiendo un ideal nacionalista (que lo hayan convencido de cambiar el rumbo ya es otra cosa) pero Hitler era, dentro de todo lo siniestro que se le pueda considerar, inteligente y estudioso. Él defendía un pueblo que ha sido parte de Alemania desde hace muchos siglos incluso antes de ser Alemania como tal. Trump es un pobre diablo que difícilmente puede demostrar capacidad de creatividad y no está defendiendo un pueblo, está utilizando a su favor la mediocridad del fanatismo racista.

No se ustedes pero a mí me parece que Donald Trump está inflando mucho su globo de flatulencias y eso no puede durar por siempre.

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Messy Blues
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